sábado, 31 de marzo de 2018

Crisis educacional: Están todos pero no está nadie

Si bien la crisis educacional chilena y seguramente Latinoamericana es multifactorial, uno de los principales pilares del fracaso (y diría sin miedo a nivel mundial) es la  "externalización del valor" educativo, pues en los últimos 50 años ha sido el modo en que el mundo se ha construido. No sólo se arma una radio en algún lugar de India con plástico de Chino y partes baratas de Malasia, si no que dejamos la educación de un niño en las manos de una escuela en jornadas con las mismas horas que el mundo laboral, del psicopedagogo una vez a la semana, de la niňera todas las tardes, las clases de música de los días lunes y miércoles y el entrenamiento deportivo de jueves y fines de semana. Sumado a ello, cada contexto "educativo" trabaja PARA los padres y no CON los padres, reduciendo los planos de desarrollo en una compleja red de dependencia externa y poco profunda. 

A su vez estos padres agobiados de la rutina, terminan gastanto dinero que no tienen y que se matan produciendo en un producto poco necesario, alimentando un sistema familiar sin fin: poco tiempo, poco dinero que gasto en mis hijos, más trabajo. 
Podríamos decir que el mercantilismo del siglo XX y XXI se ha hecho cargo de consumir no solo del dinero de las personas convenciendolas de consumir productos que no necesitan, si no que ha convertido a la infancia en un escenario fracturado, donde los únicos perjudicados aquellos que no pueden elegir: los niños. 

Como si esto no fuera suficiente, las mismas escuelas siendo exigidas por Ministerios con sed de números, externalizan también sus puntos más bajos: no se enfocan en reconocer y dar solución a sus necesidades si no que terminan ocupando los bajos presupuestos educacionales en contratar empresas externas que, viendo un claro mercado de negocio, terminan vendiendo programas de computación, pruebas de medición y un sin fin de productos que son a largo plazo infértiles (en la mayoría de los casos) y complejizando un problema gratuitamente: no se están reconociendo correctamente lo que se quiere en los niños.

Pero volviendo al comienzo del tema de hoy, dónde parecen estar todos pero en el fondo nadie, quizás el aspecto más relevante frente a esta conducta involuntataria de los padres, es que se abarcan todos los temas de formación menos el más importante: la educación emocional. Ojalá pudiera decir que los maestros trabajan con intención en esta área, pero no suele ser la realidad, más que por falta de conciencia es por la sobre explotación de funciones, estrés que soy la primera en entender y empatizar, pero de eso podemos hablar en otra oportunidad. 

Frente a lo anterior, nunca olvidaré la vez que le pregunté a mis alumnos de forma escrita: qué te gustaría que te regalaran tus padres? y a pesar que salieron un par de respuestas estilo: "video juegos o juguetes" la gran mayoría fueron: paseos, tiempo y vacaciones juntos. Sin duda la sencilles hecha respuesta.

Sin querer cuestionar el por qué hoy las personas deciden hacer familia, de la cual también podemos hablar en otra oportunidad (aunque resultaría más bien un análisis sociológico) lo que más cabe preguntarse en este momento es cómo podemos educar a los padres. Algunos colegas siempre bromean con la idea de que antes de que los padres lo sean, puedan tomar un curso para serlo, y ciertamente no es descabellado pensarlo. Esto principalmente porque, un efecto secundario de la externalización educativa es la falta de responsabilidad parental: si mi hijo es infeliz, poco productivo y mal alumno... no es mi culpa. Claro que no, si estoy pagando por el psicopedagogo, la maestra de música y el entrenamiento deportivo. Si pago todo lo anterior, que se hagan cargo!!!! Pero es ahí donde debemos detenernos: todo aquello que vale la pena no se puede comprar.

Entonces la pregunta sería: y quién se hace responsable de la educación integral de un niño? Si claro, cabe definir que se entiende por educación integral hoy en día, pero tratando de llevar esta humilde columna a un ejercio práctico, la respuesta no es tan compleja (aunque algunos lo quieran hacer creer): son los padres y/o la familia; es el contexto próximo de un niño es aquella quien debe encargarse de conectar más y mejor. 

La calidad del tiempo lo es todo, y no hablo ni siquiera de acción, hablo de una de las carencias más importantes de las conexiones humanas: la comunicación. 
La sencilles del diálogo diario, que no solo fomentarán su seguridad, si no su apreciación del mundo y las ganas de querer descubrirlo por su propia cuenta. 
Una mente sana y equilabra es aquella que parte por sentirse segura. Esa mente, según la Neurociencia, aprende más y mejor. Podría seguir escribiendo otros aspectos, pero por qué no partimos por ahí? 

Hablemos más y mejor, no sienten a sus hijos frente aparatos tecnólogicos cuando no quieren comer (que sus ojos y capacidad neuronal no puede procesar, hasta el movimiento ocular para ver una película  no puede ir a la velocidad en que se proyectan las imágenes. Se sobre estimula el cerebro no maduro continuamente hoy en día. Cuando tu hijo hasta los 5 años ve videos, no está entretenido está hipnotizado) cuentale por qué debe hacerlo, ten la paciencia para amarlo desde su ignorancia, que a diferencia de ti, no nació sabiendolo todo (suena a broma, pero eso esperan algunos padres. 
Cuando lo veas llorar, abrázalo y explícale lo que siente, acaso si vieras a tus padres llorar lo mandarías castigado a su cuarto? 

Cada vez que pienses en ser severo con él, piensas si algún amigo o familiar tuyo haría eso contigo, y hazte la siguiente pregunta: por qué le exigimos más a un niño que a un adulto? Nada de esto tiene que ver con límites, que también son necesarios para su desarrollo y lo podemos hablar en otra oportunidad, tiene que ver con entender que más que antes de desarrollo cognitivo necesitamos educación emocional, y de eso nadie habla. 

Padres y madres, agáchense, mirenlos a los ojos, sientensé y dialoguen. Tu hijo necesita a sus padres, no a los demás. 














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